¿Qué es un Token?
Aunque existen muchas definiciones, vamos a centrarnos en la definición que aplicaríamos en el entorno Blockchain. Podemos decir que se trata de un elemento digital que pretende representar el valor o el derecho de un activo de la compañía, gestionado sobre una infraestructura DLT (Distributed Ledger Technology) y con ciertas características como:
- Identificador único: Cada token tiene un ID que lo distingue de cualquier otro (por ejemplo, en un NFT es el tokenId).
- Atributos: Metadatos que definen sus características (nombre, valor, propietario, reglas, etc.).
- Operaciones: Acciones que se pueden realizar sobre él, definidas en el contrato inteligente (transferir, quemar, fraccionar, validar).
Según las características anteriores, un token debe ser único, para que podamos diferenciarlo de otro token. Debe contar con una serie de atributos que lo definen y deben existir una serie de operaciones que podamos realizar sobre el Token. Con todo esto, podemos construir modelos de tokenización que nos permitan representar activos de la compañía. Cualquier activo que consideremos importante, se puede asociar a un Token. Cuando hablamos de activos, nos referimos a cualquier recurso físico o digital, que tenga la empresa y que posea algún valor para ésta.

El proceso de tokenización de activos, consistiría en relacionar de manera irrefutable, un activo con un token. El objetivo es buscar nuevas formas para generar mayor valor sobre el activo, del que tiene de una manera más tradicional. Es decir, cuando iniciamos un proceso de tokenización, lo que buscamos es convertir activos tradicionales, en activos líquidos, más transparentes y accesibles, intentando generar mayor valor para la compañía.
Un ejemplo sencillo
Supongamos que somos una organización, la cuál maneja una serie de activos. Para nuestro ejemplo supongamos que la compañía posee una parcela, la cuál está utilizando para sembrar trigo, el cual una vez recogido, es vendido a empresas de manufactura alimentaria. Tendríamos tres tipos de activos:
- Activos físicos.
- La parcela de terreno agrícola que se utiliza para la plantación.
- Infraestructura agrícola necesaria para explotar la parcela, como sistemas de riego, tractores, cosechadoras y almacenes.
- Los insumos utilizados, como semillas, fertilizantes y pesticidas.
- Activos productivos.
- El cultivo en crecimiento, para nuestro ejemplo sería el trigo.
- La cosecha futura que se espera producir.
- Los subproductos relacionados, como residuos agrícolas
- Activos financieros.
- Créditos agrícolas obtenidos para la explotación.
- Derechos de emisión de CO2 y Créditos de carbono.
- Seguros agrícolas.
El siguiente diagrama representa a la organización, con algunos de los activos más importantes y una base de datos con la información que la organización tiene del activo.

La información que la organización maneja del activo, es muy importante para el proceso productivo, ya que dicha información recoge datos sobre el activo. Para el caso de Cosecha futura, estaríamos hablando de datos del tipo:
- Superficie cultivada.
- Variedad de trigo, tipo y características.
- Estimaciones de producción en base a históricos y condiciones actuales.
- Estado actualizado del cultivo. Información sobre el crecimiento de las plantas.
- Estimación de costes. Cálculo de los costes de producción, incluyendo insumos, mano de obra, maquinaria, etc.
- Contratos de venta si los hubiera, con compradores potenciales.
- Coberturas y seguros, mediante pólizas contra riesgos climáticos o plagas.
- Certificaciones de la producción, como calidad del grano o prácticas sostenibles.
- Condiciones climáticas, con pronósticos, historial y riesgos potenciales.
Toda esta información, es recogida y gestionada por la organización para poder construir el activo Cosecha futura. De hecho, sin la información que lo respalda, el activo no tendría ningún valor, ya que ningún cliente o inversor podría contrastar la información asociada al activo con información externa, que le permitiera evaluar el riesgo del activo.
Estaremos de acuerdo, que el valor del activo para un tercero, está directamente relacionado con la información que la organización maneja directa o indirectamente sobre el activo. Independientemente de la naturaleza del activo, ya sean tangibles o intangibles.
Creamos un Token
Por alguna razón de negocio, la organización quiere generar un Token para el activo Cosecha futura. No vamos a entrar en evaluar las razones y/o ventajas financieras para abordar un proceso de tokenización, simplemente vamos a considerar que la organización pretende:
- Generar una serie de tokens sobre el activo Cosecha futura.
- Vender dichos tokens, con los que conseguir fondos para la explotación de la parcela.
- Los beneficios obtenidos con la venta de la cosecha, se repartirán de manera proporcional entre los propietarios de los tokens.
La siguiente imagen, muestra un diagrama con la relación entre los tokens que hemos creado y el activo al que están linkeados. Se han generado 7 tokens los cuales están asociados con el activo Cosecha futura.

Vamos a crear varios token, los cuales tendrán la siguiente estructura::
- Un identificador único. Vamos a dar el siguiente conjunto de identificadores para crear los tokens, desde TCF01 a TCF02.
- Atributos: Como atributos deberíamos utilizar información que podamos utilizar para definir las características del token, como información relativa a la cosecha futura, parcela, riesgos, etc.
- Operaciones: Vamos a considerar solo dos operaciones transferir y quemar.
Una vez que hemos creado los tokens, podríamos buscar usuarios que quisieran adquirir dichos tokens, con el objetivo de poseer una porción de las ganancias que a futuro producirá la cosecha.
En este punto, es donde aparece el primer problema. Hemos generado un token, el cuál cumple con una serie de características, con las que nosotros como organización responsable de la explotación de la parcela, queremos que usuarios externos a la organización, compren los tokens en base a unos beneficios futuros. ¿Por qué un usuario querría comprar un token? Existe una razón importante, porque cree que podría obtener un beneficio en el futuro y esta creencia se basa en el conocimiento que pueda tener sobre el activo asociado al Token. Lo que significa que antes de comprar el token, el usuario querrá conocer toda la información asociada a dicho activo. Es decir, en cualquier proceso de tokenización tenemos dos opciones:
- Que el usuario cree ciegamente en que el activo se va a comportar como le hemos dicho que lo hará.
- Que el usuario tenga acceso a la información relacionada con el activo que estamos tokenizando.
Está claro, que de las dos opciones anteriores, la más interesante para los compradores potenciales del token, es poder acceder a la información asociada al token. Entonces la relación entre el Token y el activo, no debería ser simplemente un derecho sobre el beneficio, debería contemplar poder acceder a la información asociada al activo. Esta opción convertiría al token en una herramienta muy interesante para los usuarios, ya que podrían tomar decisiones sobre la transferencia de ese token a otros interesados, generando un mercado en el que el token incrementará o reducirá su valor, en función de la evolución real del activo y las expectativas que dicha evolución sea capaz de gestionar.

Por tanto, para que un token sea interesante para los usuarios, debería estar linkado a la información que respalda al activo. Pero esto no es un requerimiento imprescindible a la hora de generar un token, simplemente sería una forma de incrementar la confianza de los usuarios, sobre el activo.
Ciclo de vida del token
Ya tenemos un esquema sencillo, en el que existe un activo, el cuál tiene asociado una cantidad de información. Hemos generado un token, que está linkado al activo y a la información de dicho activo. El siguiente paso es definir el ciclo de vida del token, es decir, tenemos que decidir, una vez creados, como se asignan y qué se puede hacer con ellos. Para nuestro ejemplo, vamos a implementar un ciclo de vida sencillo:
- Crear un token. El propietario del activo, crea el token y lo asocia al activo. En este punto, el propietario del token es el propietario del activo.
- Transferir un token. El propietario del token, transfiere el token a otro usuario, que lo acepta.
- Quemar un token. Esta operación se realiza, cuando el token es canjeado y se debe destruir, terminando así su vida útil.

Con estos sencillos tres estados, hemos definido el ciclo de vida de nuestro token. Cuando el propietario de la plantación crea el token, lo asocia a la información que maneja sobre el activo Cosecha futura. Desde que se plantan las semillas, hasta que se recoge la cosecha, el propietario pone a la venta los tokens del activo Cosecha futura. De esta forma, los beneficios que obtendrá con la venta de la cosecha, los puede materializar en este momento, vendiendo los tokens del activo Cosecha futura. Los usuarios que compren estos token, podrán canjearlos una vez que la cosecha se haya vendido. Ya que la posesión del token les da derecho a una parte de los beneficios de la venta futura de la cosecha.
Además, los usuarios que son propietarios de un token, podrían venderlo a otro usuario. El cuál podría estar interesado en comprarlo, por la información asociada al token, que le permitiría realizar una extrapolación sobre los posibles beneficios futuros que se podrían obtener de la venta de la cosecha. La tokenización permite que el token cambie de propietario, sin la necesidad de que el propietario de la explotación intervenga en el proceso.
Aunque estamos planteando un simple ejemplo, se puede apreciar el impacto positivo que los procesos de tokenización pueden tener para los sistemas productivos. El productor puede financiarse, sin esperar a vender el producto. El riesgo y el beneficio, se reparten entre muchos usuarios, que deciden participar en el proceso. Se puede generar un modelo de oferta/demanda más granular, en el que la propiedad de las cosas se divide entre múltiples usuarios.
Para que el proceso de tokenización tenga sentido y éxito, es fundamental implementar un modelo de propiedad sobre el token. En el que un usuario pueda demostrar que es el propietario único del token. Este modelo debe garantizar dos requisitos fundamentales:
- Que el token no se puede duplicar. Es decir, no podemos generar una o varias copias del token.
- Que el token tiene un propietario legítimo y que dicho propietario puede demostrar que posee el token.

Si un ladrón es capaz de hacerse con un token y duplicarlo, tantas veces como quiera, podemos considerar que el proceso de tokenización es un fracaso. Ya que no se puede garantizar la autenticidad del token o su propiedad, lo que generaría problemas a la hora de obtener los beneficios sobre la cosecha. Una solución sería implementar los tokens con papel moneda, que es relativamente difícil de duplicar y el propietario puede mostrar que lo posee de manera sencilla. Pero estamos hablando de tokens digitales, lo que nos obliga a pensar en una solución del entorno digital.
Todas las piezas del tablero
Con lo que hemos visto hasta ahora sabemos que:
- Un token es una representación digital de un activo.
- El token debe estar ligado de alguna forma al activo que representa, con el propósito de que se pueda usar u obtener información sobre el activo.
- El token tiene un ciclo de vida, durante el cual los distintos actores pueden operar sobre el token, creándolo, transfiriendo o quemándolo.
- El token no se puede duplicar y el propietario debe poder demostrar que lo posee.
Nos faltaría construir un entorno digital, en el que podamos crear los tokens, operar sobre ellos y demostrar la propiedad de los mismos. Y aquí en donde entra la tecnología Blockchain, como una herramienta idónea para implementar procesos de tokenización. Hay que aclarar, que podríamos abordar procesos de tokenización con otras estrategias distintas a utilizar Blockchain, pero sería construir soluciones más complejas e inseguras, solo con el propósito artificioso de que podemos hacerlo sin Blockchain. Por tanto, la última pieza que nos faltaría del tablero sería la tecnología Blockchain, con la que podemos:
- Implementar una representación digital de un activo, generando un identificador único.
- Se puede asociar el identificador único, a información relacionada con el activo. Al fin y al cabo, se trata de conectar dos sistemas de información. Por un lado, el sistema de información que maneja los datos asociados a los activos y por otro lado, la infraestructura blockchain, en la que hemos generado el token y que puedes linkar con los datos del sistema de información.
- En blockchain podemos implementar las distintas fases del ciclo de vida del token mediante Smart Contracts. Codificando toda la lógica necesaria para cubrir las operaciones que se pueden realizar sobre el token.
- La tecnología Blockchain es una aliada perfecta para todos aquellos procesos que necesiten implementar modelos de propiedad de activos digitales, que sean trazables y garanticen que no se pueden generar duplicados no autorizados de dichos activos digitales.

Conclusión
Sobre los conceptos de token y tokenización existe mucha confusión, en parte por el uso que se le ha dado en muchos casos de usos, que han implementado tokens o tokenización, sobre procesos de una manera forzada. La tokenización es una herramienta extremadamente potente, que permite explorar nuevos modelos tanto financieros como productivos. Pero dichos procesos deben surgir de una necesidad real, para solventar un problema o incrementar el rendimiento de un proceso.
La tecnología Blockchain ha demostrado ser una herramienta perfecta para implementar procesos de tokenización. Cuenta con las características necesarias para que dichos procesos sean seguros y confiables, pero debemos tener en cuenta, que la tecnología por sí sola, no asegura el éxito del proceso de tokenización, simplemente es una herramienta con la que podemos construir cosas, pero depende del uso que le demos.
Un token no es seguro porque se implementen sobre Blockchain, es seguro, porque representa de manera irrefutable a un activo de la compañía. Además se puede garantizar que no se puede duplicar y su propietario puede demostrar que es el único que lo posee. Todas estas cualidades dependen únicamente del proceso que implementemos sobre Blockchain, pero no únicamente de la tecnología Blockchain.
En el artículo siguiente, veremos una forma sencilla de implementar un token sobre Hyperledger Fabric y cómo las redes permisionadas, son una herramienta muy potente para aquellas compañías que quieren abordar procesos de tokenización de sus activos, así como el uso de redes públicas para implementar el ciclo de vida de los activos corporativos.









